MAMÁ, SANTI ES UN SUPER “HEBRE” QUE NO “VOLA”

SUPER SANTI MILAGRO DE VIDA…

Hoy, después de un tiempo fuera, quiero dedicar este post muy especialmente a una familia que me inspiró, una mamá a la que muchas veces le pedí perdón, la admiré, la envidié, por su valor, por su fortaleza, por ser lo que yo creía que no podía ser, la mejor mamá del mundo.

Un domingo que viajábamos en el carro mi esposo y yo, creo que no nos habíamos casado aún, escuchamos un programa de radio, donde entrevistaban a una mujer que contaba cómo había cambiado su vida, posterior a que su hijo menor tuviera un accidente en su cuna, pero se escuchaba tan fuerte, tan tranquila (en un buen sentido de la palabra), tan clara en sus palabras, que nunca olvide su nombre, Paula.

Cuando yo estuve en embarazo, llego a mí información sobre Súper Santi milagro de vida, en él, se promovía, el sueño seguro y recordé a Paula. Al leer y buscar en internet me di cuenta que era la misma mujer y que continuaba su lucha, que eran unos “tesos”, porque yo, ya podía medir desde un punto diferente el amor y el dolor de mamá, y que sus dos hijos eran unos ángeles, como alguna vez leí que llamaba a su hijo mayor.

Punto y seguido, al nacer María, adopte principios básicos del sueño seguro, María tuvo sus cobertorcitos tipo tulita (no sé cómo se llama), tal como lo recomendaba Paula, para no usar cobijas; solo tuvo almohada hasta los 10 meses que conoció una y se enamoró de ella, muñecos en la cama, creo que hasta ahora, que ya casi tiene 3 años, las sabanas súper bien “templadas” y amarradas por debajo con unos ganchos, no sé si al pie de la letra, pero seguí las recomendaciones de esa gran mujer, que no conocía pero admiraba.

Leía a Paula (y a otra gran mujer, que también admiro y espero que la vida también me la ponga en nuestro camino y poder decirle también lo que hoy pretendo decirle a Paula) la leía y lloraba, como es que en su situación ella solo tenía fuerza y valor, tanto que alcanzaba para ella, su familia, las personas que ayudaba y hasta para mí a través de leerla,  y yo… con una situación muy alentadora, donde la parálisis cerebral, solo fue una posibilidad, pero no ocurrió, solo tenía miedo, ansiedad, tristeza y una cantidad de sentimientos que ni siquiera podía compartir, me sentí tentada a escribirle muchas veces, quería algo así, como, reconciliarme con ella y con Súper Santi, quería abrazarla, abrazarlo a él, quería que me contara cómo hacía, no sé si yo esperaba encontrar una fórmula, quería preguntarle si en algún momento también se metió al baño, abrió la ducha y lloro con todas sus fuerzas, tal vez era como corroborar que esa mujer existía.

Hace un par de días, fui al laboratorio clínico a realizarle unos exámenes a María, un tema de salud que tenemos por resolver, pero que tiene varias maneras de resolverse y si no, por alguna razón, por complejo que pueda ser, me siento tranquila. No saben lo que me paso, vi a este niño, en brazos de su mamá, algo molesto por que le acababan de tomar sus exámenes y yo solo me acerque, me senté cerca de ellos, los mire por un tiempo, busque en internet sus fotos, corroboré, la miré, me llene de valor y le dije: ¿él es Santi? Era como si me encontrara con unas personas que conocía, tuve la tentación de abrazarlos y llorar como en otros tiempos lo hubiera hecho, pero… ya saben esto de mantener la ‘compostura’. Solo empezamos a hablar, a contarnos nuestras experiencias, ella con una absoluta generosidad me contaba su experiencia, sus dificultades, sus logros, esa misma generosidadmathi-y-santi que se siente cuando está cargando a Santi y su mirada se pierde en los ojos de él, de verdad, que no es como cualquier mama con su hijo, es diferente. Su esposo un hombre tan especial como ella, jugó con María mientras nosotras hablábamos y su otro Ángel, en silencio, no se quejó, no protesto, acompaño a su hermano, también hubiera querido abrazarlo y decirle que es un gigante de almas, que su labor no es fácil, que su posición no lo es tampoco y que estoy segura que Santi no se equivocó al elegir a su hermano, tenía que ser el, no otro.

Aún no nos hemos vuelto a ver, pero esta muy cerca un proyecto que si ellos me permiten, quiero acompañar, quiero que mi hija, desde sus 3 años, aprenda, que es el sueño seguro y que todas mis pequeñitas nietas de juguete, duerman en su cuna, plácida y seguramente, ya que estoy convencida que aprender este habito desde temprana edad, garantizará que los bebés que nazcan dentro de 20, 30 y 40 años, estarán protegidos de repetir la historia de Súper Santi, porque ya el recorrió el camino y nos enseñó, que había otras maneras para dormir de manera segura.

¡Gracias, por su generosidad, gracias por coincidir en el mismo lugar, gracias por permitirme conocerlos, gracias porque ahora los siento parte de nuestra historia!

NOTA: Esto pasó hace unos días, antes de publicarlo se lo envié a Paula, quería que ellos me autorizaran para publicar la historia (es sobre su familia). Al otro día he recibido un mensaje de voz de Paula… no se imaginan! (Entre muchas cosas, respondió a mi pregunta, si llora en el baño) No solo me autorizaba, si no que sentí que mis palabras también llegaron a su corazón, como muchas veces las de ella al mío, y en ese momento me di cuenta que esto no se trata de seguidores ni de likes, volví a revisar y mi objetivo era ese… llegar al corazón, acompañar, apoyar! (claro que también me gusta que sigan el blog, las redes y me den like, jajajajaj)

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