ES TIEMPO DE HABLAR DE LA DEPRESION POST… VACACIONES.

Realmente no es una entidad clínica, no aparece como tal, pero doy fe que existe, por lo menos yo la he experimentado.

Algunas personas dicen que lo mejor del “paseo” es llegar a la casa, para mí lo mejor del paseo es,  EL PASEO.

Llegar a casa genera un periodo de acomodación entre una vida casi ideal y la real, la cotidiana, lo que vivimos todos los días y la que por un tiempo nos permitió algunos privilegios como dormir en horarios diferentes, comer con menor restricción de lo cotidiano, compartir con otras personas familiares y amigos, a veces hasta desconectarnos de esas preocupaciones que en casa se hacen complejas y hasta nos quitan el sueño.

En ese periodo de acomodación, se pueden experimentar algunos síntomas, que nos podrían confundir, si no, con una depresión como tal, fácilmente sentimos, que algo desagradable está ocurriendo y que llegar a casa o empezar nuevamente, no es lo que más deseamos, incluso al punto, de generar esas pequeñas crisis existenciales donde nos preguntamos el sentido de todo y reevaluamos nuestras vidas.

Podríamos entonces nombrar algunos síntomas: Animo deprimido, apatía, sensación de “desgano”, irritabilidad, temor el futuro y por el desempeño en nuestra labor, angustia, en los casos más severos, hasta síntomas físicos, estomacales, dolor de cabeza y ese vacío que se siente en el estómago que es inexplicable en palabras.

A veces no es necesario salir de la casa para sentir estos síntomas y vivir este periodo de acomodación post vacaciones, el hecho de estar por un tiempo, con un cambio de rutinas e incluso un nivel de estrés mínimo, hace que retomar la cotidianidad sea complejo.

Utilicemos el siguiente ejemplo:

Transpórtate a un lunes cualquiera, a las 6:30 a.m, vas a preparar el café o la bebida que prefieras, para que tus hijos se vayan a estudiar, abres la nevera y no hay leche.

¿Qué podría pasar? Cantaleta, culpables, regaños sin causa, la que no nos falta a las mamas “Claro como ahí está mamá que se ocupa de todo”

Ahora sigamos la misma escena con la diferencia, que, es tu segundo día de vacaciones, ¿Qué pasaría? Seguramente, 2 o 3 palabras de alto calibre y baja reputación, seguidas de: bueno, no hay leche, si quieren se toman el café así o busquen algo más…

¿Se les hace conocido? ¿se identifican con este ejemplo? ¿les ha ocurrido alguna vez?

¡Y aquí estoy yo! a 3 días de regresar, madrugar, uniformes, la camiseta manchada, reuniones, recibos, los trancones que a veces no permiten cumplir con los compromisos, tareas, clases de lo que el tiempo y el dinero permita, hasta los grupos de WhatsApp se reactivan con sus interminables cadenas y obvio todos los días hay que revisar que haya leche y no se acaben los huevos y el pan, porque la responsabilidad del desayuno es de mamá.

Estuve buscando algunas recomendaciones para afrontar este periodo de acomodación, no encontré alguna que yo quisiera aplicar o con la que me sintiera identificada, así que me decidí por compartir como afronto, yo, este periodo de acomodación que se repite año por año.

Empecemos por aplicar el NEFASTO principio de realidad y decirse a sí mismo: ¡las vacacioimg_98571nes se acabaron, hay que reincorporarse a la vida! Así, parco, seco, tal como es. La mayoría de las veces nada se puede hacer en contra del paso del tiempo, las vacaciones terminaron, el tiempo no se puede devolver y en casi ninguno de los casos es posible quedarnos en el grato periodo de vacaciones, es más, de quedarnos en él, perdería el sentido “vacacional” para convertirse en cotidiano.

Yo personalmente suelo dejar las cosas en casa y trabajo lo más preparado posible para iniciar, todo organizado, limpio, con listas de las cosas que debo hacer al llegar, y recordatorios de las fechas que normalmente recuerdo, pero que en esta semana o dos de vacaciones perdí de mi memoria.

Empaco, para el regreso, de la manera más organizada posible, según me lo permita el tipo de vacaciones, llevar la ropa lavada y lista para volver a su lugar o por lo menos la limpia y la sucia separada

Agradecer! Claro, agradezco a Dios, la vida, la naturaleza, el universo o como tú te sientas mejor al nombrarlo, ME agradezco y agradezco a las personas que hicieron posible tomar estas vacaciones, acompañarme, facilitarme la vida estos días y espero llegar un día, a agradecer a quienes no me lo hicieron tan fácil, pero me dejaron algún aprendizaje.

Intento no llegar a casa el día antes de iniciar labores, el hecho de tener tiempo para acomodarme mínimamente en el espacio físico, baja los niveles de tensión, también permite poder solucionar pequeños imprevistos y da tiempo de ¡comprar la leche!

Finalmente, y como todo… esto también pasará, mientras tanto, dediquémonos a lo nuestro, con toda la energía que este nuevo año nos trajo, porque en poco tiempo llegara nuevamente el periodo de vacaciones.

 

 

 

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