MAMÁ… ¿TÚ ES GUIPA?

Cuando mi hija se enferma, de la más común de las gripas, la confusión, la incertidumbre, el dolor y lo confieso, un miedo intenso se apoderan de mí. Tal vez porque el nacimiento de María se complico un poco y quedaron marcados los miedos que a veces tenemos algunas mamás a perderlos y cuando se es consciente de la fragilidad de su vida, por una “mala experiencia”, parece que ese temor se incrementa.

Pero qué pasa cuando es Mamá la que no se está sintiendo bien?

Hoy, me di cuenta que nuestros hijos también albergan algo de esos sentimientos y además me asombre de ver en mi hija, muy palpable su capacidad de empatía y sentir con el otro.

Yo, estaba casi sin voz, nos montábamos al carro en la mañana para ir a la guardería y al escucharme hablar me dice:

  • Mamá… ¿tú es guipa?”
  • Si hija tengo gripa
  • Y con tono de preocupación me dice: y te lele? (duele)
  • Si hija la garganta
  • ¿Te sobo?

Y con esas palabras me di cuenta que mamá también se enferma, y no es que no me hubiera pasado en estos 2 años y medio, pero pocas veces me detuve a sentirlo. Cuando la deje en la guardería, me di el lujo (así lo tome), de ir al médico, me atendieron y me incapacitaron, jajajajajaja todavía me da risa nerviosa esa palabra, debo permanecer 3 días sin hablar. Y ¿saben qué? Me incapacite!

Cuando llegue a la casa me acosté el resto de la mañana, vi televisión plácidamente (aclaro: televisión sin muñequitos) y al recoger a María nuevamente en la guardería, me acosté, si! Me acosté otra vez.

Recordé que cuando el psiquismo habla el cuerpo grita y muy seguramente por alguna razón que aún no he descubierto debo hacer un alto, no hablar y descansar, porque ESTOY ENFERMA, no es nada grave y doy gracias, sin dejar de pensar en la angustia de las mamás que tienen que pasar por enfermedades en las que peligra su integridad. (Luego hablaremos de este tema)

Pero al punto que quiero llegar, es a que hagamos la reflexión, cuando nuestros hijos se enferman y hablo de algo común, y de fácil recuperación, la vida de ser posible, debería parar. No escatimamos esfuerzos, trasnochadas, idas y venidas a médicos y servicios de urgencias, medicamentos a la hora y por el tiempo indicado, recomendaciones y los infaltables remedios caseros. Y eso es lo que debemos hacer, es nuestra responsabilidad, pero cuando mamá se enferma, los esfuerzos no alcanzan a ser la mitad, en la mayoría de los casos, es como si olvidáramos que de nuestro bienestar depende el de ellos.

Al cuidarnos y atendernos a nosotras mismas, les estamos enseñando a nuestros hijos de auto cuidado, un concepto que se refiere a esa responsabilidad que tenemos con nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra vida. El propio bienestar es la herramienta que nos permite hacernos cargo del otro.

No pretendo, de ninguna manera hacer un llamado a la irresponsabilidad con la familia, y nuestros deberes, solo quiero que revisemos como está la salud de mamá, que debemos hacer para cuidarla y mantenerla, en qué momento debemos h20151204_152252acer un stop o disminuir mínimamente la velocidad, porque nosotras somos importantes, y paradójicamente la razón que usamos muchas veces como excusa para no atendernos, muchas veces, es por la misma que nos debemos cuidar: NUESTROS HIJOS NOS NECESITAN y nos necesitan muy bien, en nuestro nivel más alto.

 

Nota: Como pueden ver, esa “totola” alivia la peor guipas.

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